viernes, 8 de abril de 2011

Poetas de la Patagonia

Estimados Poetas de la Patagonia chilena y argentina

Enviado por Jacqueline Lagos el 05/03/2011 a las 0:38
Jacqueline Lagos
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Como todos sabemos, el planeta está siendo herido por la actividad humana. Estamos frente a un proceso de calentamiento global del clima que está haciendo peligrar la continuidad de la vida de muchas especies, entre ellas la humana. Nos encontramos ya en presencia de cambios climáticos irreversibles cuya detención podría durar hasta un siglo. Observamos en estos momentos una tendencia al incremento de la temperatura que está teniendo como consecuencia profundos trastornos meteorológicos. Las grandes olas de calor que empiezan a aparecer en nuestra casa común incrementarán los huracanes, ciclones, tifones, fuertes sequías, inundaciones, desaparición de glaciares, disminución de las superficies fértiles, migración de especies, en fin cambios drásticos que traerá transformaciones profundas de la biodiversidad del planeta.

Nuestro universo es diverso y su unidad se fundamenta en la integración de las diferencias que permite la sincronización, el movimiento, el desarrollo y la evolución de la vida en la Tierra. El universo y la naturaleza poseen una ética cósmica que permite acoger a todos en sí. La Antropóloga Patricia May (2001) apunta a que el universo y el planeta pueden ser entendido como una expresión mental que actúa y se organizan con pautas y procedimientos coherentes, integrando lo micro y lo macrocósmico, es decir, integrando la diferencia. Desde esta perspectiva, el cosmos y la naturaleza se comprenden en sí mismo, no existiendo ningún principio exterior que la proteja. Las “barandas” que sostienen a la naturaleza son intrínsecas, propias de ella, creadas por ella misma en un libre juego dialógico entre la diversidad de sus componentes.

La vida tiene la capacidad de moldear las condiciones de la tierra que le permiten seguir viva, satisfaciendo sus propias necesidades en los marcos del respeto a la ética de la naturaleza y del propio cosmos. Existe un estrecho vínculo entre la vida y su entorno territorial, configurando la vida sus propias condiciones para vivir, creando un entorno territorial que le permita vivir, desarrollarse, evolucionar. En sus orígenes el entorno territorial creó condiciones mínimas para la vida y en el transcurso de su desarrollo, a su vez la vida fue haciendo surgir un entorno cada vez más favorable para que ella evolucionara a través de la relación entrópica entorno/sistema y del aumento de la complejidad de las diversas formas de vida.

La existencia de Gaia como sistema de control ha transformado la evolución actual del planeta según J. Lovelock (2005), en una construcción biológica que la protege contra las perturbaciones naturales tanto de su entorno como de las generadas dentro del propio sistema. Este sistema de control de Gaia ha sido de una gran invariabilidad en el tiempo que le ha permitido hasta ahora defenderse de las agresiones de elementos del cosmos, como la tendencia al recalentamiento de las estrellas, entre ellas nuestro sol. Hasta ahora también había sido capaz de mantener la vida en el planeta a pesar de las propias perturbaciones territoriales que el ser humano ha ido creando en su devenir industrial actual, pero también con sus cultivos y ganado depredando los ecosistemas. Pero en las actuales condiciones de ataque humano a su entorno vital vale preguntarse, ¿se mantendrá en el tiempo esta ética de la naturaleza como sostenedora de la vida, o ella será avasallada por la actividad inmoral de los centros empresariales y gubernamentales nacionales y transnacionales de todo signo que controlan las tendencias principales de la actividad humana global?

Una funesta combinación de avaricia, irresponsabilidad e ignorancia ha aumentado exponencialmente las perturbaciones del entorno que están averiando en forma irreversible las condiciones del planeta tierra, que daña a su vez la construcción biológica que la protege, amenazando con ella la vida de nuestro mundo. El aumento de la tala de bosques originarios y su cambio por plantaciones de árboles exóticos con fines industriales que termina con la biodiversidad en su seno, los excesos de gigantescos monocultivos en la pesca, en la agricultura y forestales, la explotación irracional de nuestras riquezas naturales, la obtención de energía sucia con emisiones de carbono, la criminal gestión de desperdicios, el no uso de tecnologías limpias adecuadas para satisfacer las necesidades de nuestros pueblos, entre otros está dañando seriamente los ecosistemas y con ello la vida misma de muchas especies.

Como consecuencia de estos enormes daños provocados al planeta fenómenos como el de la niña han aumentado en su agudeza de ataque a los ecosistemas, aumentando en algunas partes de la Tierra la sequía y en otros el incremento de las lluvias. En esta situación, las alarmas de falta de energía ha despertado la codicia de transnacionales, que en contubernio con gobiernos irresponsables han tomado el camino fácil de transformar esta delicada situación de la vida planetaria en oportunidad de nuevos negocios de altas utilidades a todas vistas inmorales. Se busca y explota recursos de alta contaminación de la atmósfera como petróleo o carbón. Se incrementan los cultivos para satisfacer el consumo de los países altamente desarrollados con biocombustibles, generando alza de los alimentos y hambre en millones de seres humanos de nuestro continente, África y Asia. Se planean gigantescas megarepresas con traslado de su energía a miles de kilómetros para satisfacer necesidades de gigantescas transnacionales que casi nada dejan a nuestros países, inundando bosques milenarios y terminando con la biodiversidad de amplias extensiones del planeta. Esta situación es la que vive nuestra Patagonia tanto en los sectores de Argentina como Chile.

La explotación irracional de La Patagonia está destruyendo la armonía social de nuestra gente. El ecólogo Juan Pablo Orrego (2011) nos dice que los ecosistemas degradados impide la sana convivencia social, y que a su vez desde estos sistemas desequilibrados no se puede lograr armonía ecológica, homeostática, compleja y biodiversa.

Los poetas de La Patagonia nos negamos a ser cómplices de la decadencia de nuestro entorno ecológico porque ello traerá como consecuencia en un tiempo no muy lejano al decaimiento socio-cultural y económico de nuestro territorio. Los poetas patagones levantamos nuestra potente voz para decirles a nuestros pueblos que frente a esta delicada situación que vivimos, es necesario desarrollar una nueva conciencia, con un pensamiento global muy amplio que nos permita entender a todos hacia dónde va la evolución de los seres vicos y del ser humano en particular. Nuestras voces deben proclamar que los seres humanos somos criaturas creadas a imagen y semejanza del orden universal y de nuestra propia naturaleza, y de que lo que nos mantiene como seres vivos es esta ética de la naturaleza o ética cósmica. La mente humana debe ser expresión de la gran mente cósmica que lo induzca a vibrar con el todo en unidad con la naturaleza y el cosmos, en profundo respeto por sus procesos de evolución y conservación de los territorios de la tierra, permitiendo que éstos sean, se expresen y vivan en relación a su propio propósito. Los poetas patagónicos llamamos firmemente a abandonar la mentalidad antropocéntrica, individualista y egocéntrica que nos separa del resto de la naturaleza y su ética, que nos escinde del mundo y nos empuja a vivir en la particularidad egoísta de lo personal sin entender que estamos vinculados al todo a través de infinitas redes que nos permiten seguir vivos. Llamamos a los poetas a que presentemos un solo frente entre el Atlántico y el Pacífico, el Cabo de Hornos, Rio Negro y Chiloé, y transformemos nuestra poesía en una herramienta de lucha en su defensa como reserva de vida del Planeta.

Como algo muy concreto, y para iniciar una acción conjunta, les rogamos escribirnos para identificarse si son poetas de la Patagonia y así poder saber si contamos con ustedes. Vamos a crear una “base de datos” de los poetas del mundo que son patagónicos o que viven en la Patagonia, sea ésta chilena o argentina.

Por Favor, escribir a: jyanesguzman@gmail.com

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