lunes, 7 de diciembre de 2009

Hidroaysén y las represas de Energía Austral son un proyecto anacrónico ... La Nación (Etrevista a Hernán Sandoval)


Fue embajador en Francia, consultor de la Organización Mundial de la Salud y asesor de los ministerios de Medio Ambiente y Salud. Es médico y, en una ondera galería del corazón de Providencia, a punta de café cortado y tostadas con mantequilla, Sandoval se explaya sobre la pelea que le ha quitado el sueño en los últimos años como presidente de la Corporación Chile Ambiente: la oposición a las grandes represas en la Patagonia.

“En todo caso nuestra propuesta es más global e involucra plantear una nueva política energética para Chile”, precisa.

Uds en la corporación han puesto la atención sobre la línea de trasmisión, que llevará energía desde Aysén a Santiago.

Es una aberración. En ningún país del mun­do hay una línea que vaya de punto a punto, que atraviese un territorio de 2.200 kilómetros y que, además, ponga al país en una situación extrema- clamente vulnerable, porque si se llega a caer, el descalabro que se produce sería enorme. En todo caso, creo que no ha habido un debate significativo sobre el im­pacto político y económico del proyecto de HidroAysén.

¿A qué se refiere con eso?

Es un proyecto anacrónico, porque perpetúa un modelo modelo mopólico de producción de energía. Entre Endesa y Colbún –los socios del proyecto- controloan más del 70% de la energía del Sistema Interconectado Central, que abastece al 80% de los chilenos. Sin se aprueba este proyecto, pasarían a tener más del 90 % de la energía. Si este no es un monopolio, no sé que cosa será.

Esa es una propaganda falaz o, directamente, una falsedad. Consideran que el impacto de las represas es hacia atrás y no hacia delante. Nosotros hemos dicho que las represas modificarán el aporte de sedimen­tos y nutrientes de la desembocadura de los ríos Baker y Pascua. Eso significa que habrá menos plancton, lo que afectará la vida marítima y la alimentación de peces y ballenas. Pero, además, la actividad del plancton captura CO2 y eso disminuirá con las centrales en la Patagonia. Entonces, es una propaganda falaz decir que las represas disminuyen el cambio climático y el impacto de los gases de efecto invernadero. En todo caso, en estos años hemos logrado que el tema tenga visibilidad. Hace tres años nadie se oponía a las represas y hoy los presidenciables se pronuncian sobre el tema.

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